«El estudio y la práctica de un instrumento aporta una disciplina diaria difícilmente alcanzable de otra manera y que se extrapola al resto de materias. En efecto, cuando un niño toma un instrumento, aprende que si se ejercita y trabaja cada día, las piezas van saliendo y se auto motiva porque se da cuenta plenamente de sus logros. Por tanto, aprende el valor del esfuerzo individual. Interpretar música ejercita la inteligencia, acostumbra a seguir varios razonamientos a la vez, fomentando así la atención y concentración.»

29 / 08 / 18