Razones por las que en Agora Portals International School educamos en el valor del esfuerzo

Sin esfuerzo no hay resultados y para alcanzar las metas el trabajo, la constancia y el tesón son claves, por eso, en Agora Portals International School incidimos en el valor del esfuerzo como pilar educativo.

Queremos que nuestros alumnos alcancen el éxito académico, profesional y personal, favoreciendo que logren sus metas en un contexto internacional. Animamos a los estudiantes a pensar de forma independiente y a conducir su propio aprendizaje, apostando por la innovación educativa, el alto rendimiento académico y una atención personalizada. Nuestro proyecto educativo es exigente, para los alumnos y para todo el equipo docente, porque exigirse supone esfuerzo e implicación y es la única forma de superarse.

Cuando un alumno presenta dificultades, recibe por parte del centro una atención personalizada y programas de apoyo para tratar de motivarle, animarle y acompañarle en el camino de la automejora, pero en ese camino el esfuerzo y las ganas de superar los obstáculos son claves.

«La educación no cambia al mundo: cambia a las personas que van a cambiar el mundo», defendía Paulo Freire, uno de los pedagogos más reconocidos del siglo XX.  Educar tiene como meta un objetivo maravilloso, pero el camino no es fácil y para llegar a él la perseverancia es fundamental.

Algunos expertos consideran que no siempre transmitimos a los niños y adolescentes la importancia y la necesidad de esforzarse para poder lograr las cosas, el trabajo que ello implica, pero la satisfacción que produce obtener los resultados del esfuerzo realizado: «Se ha perdido la cultura del esfuerzo. Ha habido una época de bonanza en la cual a nuestros hijos se lo hemos dado todo sin decirle lo que cuesta conseguir esas cosas», sostiene Pedro García Aguado, asesor y mediador experto en malos comportamientos en adolescentes y en prevención y tratamiento de las conductas adictivas, conocido además por ser ex jugador de waterpolo y presentador del programa televisivo “Hermano Mayor”. En la vida muy pocas cosas se consiguen sin esfuerzo, por eso, es fundamental inculcar este valor desde la infancia, ya que si no lo hacemos, la frustración y la sensación de fracaso será mayor al llegar a la etapa adulta.

¿Cómo inculcar la importancia del esfuerzo?

  • Dar ejemplo: no podemos exigir esfuerzo si los adultos no damos ejemplo. En nuestro centro los profesores están altamente preparados y especializados, participan en proyectos de formación para mantenerse en un continuo proceso de aprendizaje y dominar las últimas soluciones educativas. Todos nuestros docentes participan en talleres y jornadas para fortalecer sus conocimientos y habilidades en materias como Inteligencia Emocional, Nuevas Tecnologías o Disciplina Asertiva.
  • La exigencia se transforma en autoexigencia, pero debe ser regulada: cuando queremos inculcar el valor del esfuerzo, hay también una cierta exigencia para motivar o animar a los niños y adolescentes en su proceso de mejora, pero hay que saber marcar límites y velar por el bienestar:  «Si la exigencia es acorde con las capacidades e intereses del niño y desde casa hay una conciencia razonable y equilibrada, y se le anima en la tarea, el rendimiento llegará a ser óptimo, pero será contraproducente si estas variables no se dan», comenta Àngel Casajús, pedagogo y profesor de Didáctica de las Ciencias Experimentales y la Matemática en la Universitat de Barcelona. Este mismo experto también defiende el concepto “autoritativo” y explica que son los padres que «son exigentes pero contemplan las necesidades e inquietudes de los niños y adolescentes y, aunque son firmes en sus reglas, promueven una comunicación abierta donde se calibran las capacidades, intereses, motivaciones y aptitudes, de forma que exigen en la medida en que el niño puede rendir». En Agora Portals International School ofrecemos una atención personalizada y tratamos de sacar lo mejor de cada alumno, por lo que prestamos especial atención a sus necesidades, capacidades y aptitudes.
  • Metas y objetivos a corto plazo hacia los que ir enfocándose: es importante que las metas se vayan marcando a corto plazo, para poder verlas como alcanzables y que el alumno se motive y se esfuerce por lograrlas.
  • Tareas adaptadas a cada alumno: es importante que el nivel de reto o exigencia vaya siendo progresivo. En nuestro centro creemos que la relación entre el profesor y el alumno es un vínculo inspirador y motivador hacia el aprendizaje, para así reforzar y potenciar lo mejor de cada niño a través de una relación próxima e individualizada. La atención individualizada es un factor clave para lograr el desarrollo de las capacidades y las aptitudes de todos nuestros estudiantes.
  • Visión positiva del fracaso: cuando nos esforzamos por conseguir algo y no nos sale a la primera, no es un fracaso, porque la automejora implica intentarlo, equivocarse y aprender.  Para ello hay que enseñar a los alumnos a estar abiertos al cambio y a entender que después del esfuerzo llega la recompensa: «Los niños deben saber que el esfuerzo trae una recompensa. Por una parte, tenemos el reconocimiento del grupo, que nos anima porque hemos hecho algo bien. Pero la otra parte es aún más importante: el reconocimiento personal. Los niños son conscientes de sus capacidades y están orgullosos de sí mismos cuando saben que se han esforzado y han hecho algo bien» afirma Beatriz Lucaya, doctora de la UIC en Ciencias Sociales.
  • Voluntad y motivación: el esfuerzo va unido a estos otros dos conceptos clave, ya que sin ellos no es posible la automejora. Los alumnos aprenden más y mejor cuando están motivados, su trabajo es estimulante y tiene un nivel apropiado de reto, por eso nuestros estudiantes tienen a su disposición métodos motivadores, interactivos y vivenciales: la base de nuestro concepto aprender a aprender. La labor del profesor consiste en motivar y guiar el desarrollo educativo para que los alumnos encuentren por sí mismos las soluciones a los problemas planteados, adquiriendo habilidades esenciales como la comunicación o el trabajo en equipo y construyendo un conocimiento propio que les ayude a desenvolverse en el mundo real.
  • Aprendizaje colaborativo: el trabajo en equipo es la base del aprendizaje colaborativo. En cada equipo de trabajo, los estudiantes se involucran y participan de forma activa: todos son responsables del trabajo para alcanzar un objetivo común, poniendo en práctica sus conocimientos mientras adquieren valores como la responsabilidad, el trabajo en equipo o la empatía. Aprenden a esforzarse porque su trabajo y el desarrollo de sus responsabilidades afectan al grupo y a la comunidad de la que forman parte.
  • Pensamiento crítico: «aprender a aprender» supone un esfuerzo en sí mismo. Para superarse y mejorar no solo es necesario el esfuerzo, también tener un pensamiento crítico y desarrollarlo y trabajarlo es necesario desde la infancia. Investigar, analizar, evaluar y crear, desarrollando ideas propias es parte del proceso.
  • Feedback: para mejorar todos necesitamos aprender de los errores y poder seguir esforzándonos en cambiar aquello en lo que fallamos, por eso, es importante ofrecer a los alumnos un feedback sobre su aprendizaje, que va desde la corrección y el análisis de tareas o la observación en el aula hasta las conversaciones con alumnos.
  • Deporte e idiomas como modelos de esfuerzo: el aprendizaje de idiomas es un pilar básico en nuestro proyecto educativo y es un gran ejemplo de lo que puede lograrse con esfuerzo: «Aunque aprender un idioma a cualquier edad supone un esfuerzo, hacerlo desde pequeños hará este aprendizaje mucho más sencillo, ya que la plasticidad del cerebro de los niños es mayor. Cada nueva experiencia crea nuevas conexiones sinápticas y usando esas conexiones a diario hacen que sean más fuertes», asegura Carmen Serra Coordinadora de Infantil, Psicóloga y Head of Pastoral y Therase Jenkinson, tutora de 4º de Infantil. Con esta cultura del esfuerzo desde la infancia se recogen grandes frutos:  «Las investigaciones científicas nos muestran que el aprendizaje de idiomas mejora la comunicación social y emocional. Sus mentes se abren a un mundo globalizado. Aprender un segundo idioma en edades tempranas hará mucho más sencillo el aprendizaje de la tercera o la cuarta lengua. La pronunciación de una lengua será mejor cuanto antes se aprenda, ya que el oído y la capacidad de reproducción de nuevos sonidos están más preparados a edades tempranas. Además, existen múltiples beneficios cognitivos relacionados con la mejora de la capacidad de memorización, de razonamiento, etc», explica Serra. El deporte es otro gran pilar en nuestro centro y su práctica enseña esfuerzo, espíritu de superación y lucha.

«A quien algo quiere, algo le cuesta» nos quedamos con esta sabia frase del refranero popular.  Cuando antes aprendamos el valor del esfuerzo, antes entenderemos que es necesario para llegar a nuestras metas.

23 / 02 / 21